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Serie Estudios de la obra escultórica
Muestra No. 1
Encarnaciones de la ausencia
Apuntes en el espacio de
José Vívenes
Curaduría: Guillermo Barrios |
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| Se trata de un conjunto de exposiciones referidas al trabajo en curso de artistas
venezolanos que indagan sobre la tridimensionalidad, realizadas en la sede de la Fundación Francisco Narváez, en áreas del antiguo taller del maestro. Allí los artistas seleccionados, individual o colectivamente, presentan proyectos que, claramente engastados en la lógica de desarrollo de su trabajo, promueven el establecimiento de un diálogo con los elementos conceptuales de la obra del maestro Narváez y, de manera particular, con las características del espacio del taller.
Dado el espíritu de este sitio, las muestras de la serie, más que ser una “vitrina” para exponer obras terminadas, motivan la apreciación del proceso creativo que lleva adelante el artista, sus planteamientos y principios, sus materiales y sus técnicas, a través de las instalaciones y un programa de eventos paralelos.
En este sentido, se motivará encuentros con otros artistas, curadores y estudiantes. Las propuestas se conciben, más que como muestras de obras individuales, como “puesta en escena”, tratando siempre de integrar e interpretar, a través de los trabajos presentados y su disposición en el espacio, las trazas materiales e inmateriales de la presencia de Narváez en el sitio objeto de intervención. |

Plano Fundación Narváez, Caracas. Planta baja |
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Un conjunto de estructuras de Vívenes, derivadas de su serie “Sillas”, se disponen en el área central del taller (“bancos”) y los desniveles inmediatos (“sofás”) como boyas o referencias que sugieren un curso posible de
observación del espacio objeto de intervención. La propuesta, dada las dimensiones y proporciones de las piezas en exhibición, plantea un juego de interacción, mediante el cual, se incita a descubrir claves de la obra y, paralelamente, del emblemático lugar como un todo. |
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Propuesta José Vívenes . Plano y vistas instalación |
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| La expectación se plantea en el proyecto como un reto no sólo de la mirada sino del movimiento del visitante. A través de su circulación, éste va estableciendo una conexión con las características espaciales del taller y, como elemento sustancial de la propuesta, con una cierta lógica de producción de la obra escultórica que, de seguro, se explica en la contextura particular del taller.
Los desniveles internos que se aprecian en éste, sus alturas y disposición, no existen aparentemente en arreglo a convenciones de habitación, sino que claramente responden a un programa ergonómico, rítmico, propio de los requerimientos de producción escultórica a partir de la modelación, escarpado o tallado de la masa. |
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Vista de la instalación |
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| El arte de Vívenes, fuertemente afincado en lo pictórico, llega al volumen a partir de la estructura, y a partir de allí, busca avanzar hacia una involucración o conversación con el espacio. Pero sus piezas no declinan su naturaleza de apuntes gráficos, sino que conservan a flor de piel su naturaleza de origen, sus mecanismos y formas de concepción en el plano. A manera de trazos infligidos sobre una superficie, las estacas y maderos que componen sus ensamblajes fabrican escorzos tridimensionales de un imaginario que se desencadena aludiendo los fundamentos, técnicas y valores del oficio de la pintura. De estos planos departen las sillas y sus derivaciones, incluyendo los bancos —cuya última generación tenemos oportunidad de ver en este montaje—, que ocupan un segmento en ebullición del programa de trabajo del joven artista.
Indagando en el sentido conceptual de este trabajo, estas sillas se inscriben en una tradición del retrato que Vívenes ha desarrollado desde tempranos estadios de su obra, en la cual se ha sujetado al rostro como recurso expresivo. Rostros conjugados plenamente en un “alma” espesa, significada a su vez, en sus misterios y en su profundidad, por los libros encriptados (cerrados para siempre, ahogados en su propia voz) que le sirven de soporte. |
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Pieza de la propuesta y retratos para el plano superior de los "bancos" |
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| Las sillas y sus derivaciones, tal como las que se han construido especialmente para la instalación, aparecen como continuidad natural de estas representaciones, como encarnaciones del cuerpo de estas figuras, incumbentes desde el entorno de la experiencia vital del artista. Sobre ellas, se posan de nuevo aquellos libros encriptados, pero en este caso sus facciones, sus gestos, son imposibles de capturar desde la posición de reposo del espectador. Éste camina, sigue pistas inscritas ya en el quehacer originario del taller, para finalmente descubrir desde niveles en altura los rostros de estos retratos. Éstos, posados sobre el plano superior de los “bancos”, revelan o sugieren al visitante no una ausencia, sino en su encarnación aquí, una energía que rearticula - hace de nuevo presente, viva- en estos espacios su condición de taller. |
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