Darlin Peña , hace del volumen la contundencia escultórica, desplazándolo en sus conformaciones para una presencia del movimiento orgánico, es la relación de la masa y la textura en la expresividad, la forma se hace figura, la figura se hace humana y la humanidad se descompone en una conducta que emana de lo existencial, se conjuga y se confronta con el espacio, escenario dramático, para aferrarse en las coyunturas de lo vegetal, definiéndose en la madera, en el resto del árbol y haciendo evidente las características de dos condiciones y una conceptualizacion de lo que se funde, trepa, lucha, en un continuo que deforma lo acostumbrado y se transforma en otra tipología donde la tensiones dan contundencia a espacios negativos en un juego de los positivos referenciados en torceduras, musculaturas, dedos afincándose y nervaduras en la piel, dejando en el espectador reflexiones de lo que ocurre, de lo que se siente, en una contracción del cuerpo y de la idea, en un contexto ecosocial.
Guillermo Abdala
Mairyseth Vargas , la materia definiéndose en la fuerza dispuesta en el plano como volumen, de la superficie cruda y la combinación de materiales, el concreto y el metal, la disposición de la linea que dibuja, estructura y proyecta el espacio. Lo geométrico, lo mínimo de accidentes, lo limpio del código, plantean una realidad concreta para una arquitectura, para un mundo urbano, para una poesía del silencio, el vacio protagonista en el bloque, la masa desafiando sus límites, la moldura, el material se libera para una acción definitiva de la idea y la idea se hace hermética en un espacio críptico, lo constructivo de una manera muy particular hace transposiciones de plano, espacios interiores y los vértices entre el cemento y el hierro contraen la escultura a una acción concéntrica, para que emerja la dilatación del espacio y así ver una propuesta con experimentación y de lenguaje despojado de anecdotas, colocándola en las nuevas referencias de la abstracción .
Guillermo Abdala
David Torres , ha decidido ubicarse en la confluencia, de la escultura como presencia y lo conceptual en el arte, en una experiencia hacia la síntesis. Horizontalidad y verticalidad, el territorio trasladado a la forma escultórica en un acto de descontextualizar el lugar agrícola, coloca semillas en espacios matéricos de la construcción y crea rectángulos que se desplazan sin un contorno riguroso dentro de una estructura que se deja ver, el material concreto pierde su rigidez para levantarse y hacer dobleces sutiles en el espacio en contra posición de su armazón, hay una sensación visual de blandura con un material duro, hay ligereza, limpieza en el plano para la textura, para la mancha, una mancha que se expande de acuerdo al juego de los movimientos, esa mancha evoca y es real, un símbolo cultural como es el café, hay en lo vertical lo arquitectónico de lo natural, los signos que rodean al artista desde su procedencia y le hacen crear símbolos de lenguaje universal.
Guillermo Abdala
La exposición Nuevos Enfonques anuda el trabajo de tres jóvenes creadores que inician su itinerario artístico. La geometría y el cuerpo, el volumen y el plano, lo físico y lo virtual son los ejes dominantes a partir de los cuales se articulan sus obras. En general prevalece el contrapunto de los materiales y el desafío a las coordenadas del espacio escultórico tradicional, elementos que destacan como propiciadores de un diálogo, en ocasiones tenso, entre la obra y su entorno.
En la propuesta de Mairyseth Vargas los volúmenes se acoplan, combinando lo sólido y lo vacío, lo interior y lo exterior. La apariencia modular y los contrastes de superficies que distinguen estas estructuras, ayudan a configurar su significado lúdico-constructivo. Darlin Peña, por su parte, enlaza la naturaleza y la figura: manos, brazos y piernas cobran una existencia independiente aferrandose cual raíces al espacio. Tronco y figura se mimetizan, sugiriendo una metamorfosis inquietante. Finalmente, las piezas de David Torres planean fragmentariamente sobre el suelo. Su estricta plasticidad desecha la idea del volumen e incorporan las anchas y los accidentes del material.
En conjunto, las obras de estos artistas dan una idea de las infinitas posibilidades expresivas y conceptuales que aún tiene el discurso tridimensional. De esta manera, la muestra ofrece una gama de opciones que oscila entre la sobriedad constructiva, la intuición lírica y la experimentación matérica. Por el momento, sólo resta desear que esta apertura a nuevas vertientes de la indagación escultórica tenga una evolución satisfactoria, sustentada en el esfuerzo sontenido y la búsqueda permanente.
Félix Suazo, Caracas Febrero de 2006 |